Cuando el asistencialismo pretende hipotecar vidas: «Obra de Interés Social»

En el corazón de Barranco, el Teatro Racional (Av. Balta 170) abre sus puertas para albergar una pieza que duele tanto como cuestiona: Obra de Interés Social. Escrita por Andrés Hito Rodríguez, esta puesta en escena se despliega en una breve pero intensa temporada, de la cual solamente quedan unas últimas funciones los días: 13, 14 y 15 de febrero de 2026.

Esta profunda pieza teatral no solo retrata la vulnerabilidad, sino que disecciona el asistencialismo estatal en el Perú, el cual puede llegar a convertirse en una estructura de doble filo. Lo que nace como un auxilio puede revelarse como una cadena invisible. 

La trama expone cómo la dependencia de los programas sociales —diseñados teóricamente para aliviar la miseria— termina transmutándose en un mecanismo de control implacable, una forma silenciosa de sometimiento que se alimenta de la urgencia del otro. El auxilio no es una mano extendida, sino una soga que intenta someter voluntades.

Bajo la dirección de Miguel Flores, la narrativa nos sitúa frente a una mujer que aguarda, no solo un techo, sino una dignidad que parece escapársele entre los dedos. Embarazada y sumida en la pobreza extrema, busca acceder a un Programa Asistencial mientras la ausencia de su esposo la deja a merced de un funcionario que es la personificación de la corrupción sistémica.

La puesta en escena se convierte en un campo de batalla psicológico. El espectador es testigo de una dominación tejida con hilos de manipulación emocional y chantajes, donde las promesas de ayuda son solo espejismos utilizados para ejercer un poder oscuro y asfixiante.

El peso dramático descansa en las sólidas actuaciones de Paola Portugal y Christian Suito. Ambos logran edificar personajes de una veracidad sobrecogedora. Paola Portugal encarna la fragilidad resistente. Christian Suito representa el papel de un funcionario que actúa como un depredador institucional. Juntos, transmiten con gran precisión ese desequilibrio de poder que define la obra.

Al final del día, la obra reafirma que el teatro sigue siendo ese espacio necesario de reflexión, un ámbito donde la conciencia se despierta ante las grietas de un sistema que, en ocasiones, bajo el nombre del «interés social», a menudo olvida lo humano.